Para un vertedero o un gran gestor, el rechazo plástico es hoy un pasivo: consume celda, paga impuesto por tonelada y choca con los objetivos de vertido de 2035. La pirólisis cambia la ecuación porque transforma ese rechazo en aceite y otros productos con comprador, de modo que la tonelada que antes costaba dinero pasa a generar un ingreso recurrente. Este artículo explica dónde está el coste, cómo se convierte en ingreso y qué hace falta para integrarlo en un complejo ambiental.

Por qué el rechazo plástico es un pasivo financiero

Buena parte del plástico que llega a un vertedero o sale de una planta de tratamiento no tiene salida en el reciclado mecánico. Son films sucios, multicapas, mezclas de polímeros y fracciones contaminadas. Su destino habitual es la celda. Y cada tonelada que entra en la celda tiene tres costes que suelen analizarse por separado, aunque se suman.

Vida útil de la celda

La capacidad autorizada de un vertedero es finita. El plástico tiene baja densidad incluso compactado, así que ocupa un volumen desproporcionado frente a su peso. Cada metro cúbico que ocupa adelanta el agotamiento de la celda y, con él, la necesidad de abrir una nueva, con su tramitación ambiental, su inversión y su oposición social. Dejar de enterrar plástico es, en la práctica, alargar la vida del activo más caro del gestor.

Impuesto sobre el depósito de residuos

Desde el 1 de enero de 2023, la Ley 7/2022 grava la entrega de residuos en vertedero, incineración y coincineración. El gestor de la instalación actúa como sustituto del contribuyente, de modo que recauda e ingresa el impuesto. Los tipos estatales para vertederos de residuos no peligrosos son los siguientes:

Residuo entregado en vertedero de no peligrosos Tipo estatal
Residuos municipales 40 euros por tonelada
Rechazos de residuos municipales 30 euros por tonelada
Otros residuos exentos de tratamiento previo 15 euros por tonelada (con reglas propias para la fracción inerte)
Otros residuos 10 euros por tonelada (con reglas propias para la fracción inerte)

Las comunidades autónomas pueden elevar estos tipos en su territorio. A efectos ilustrativos, 10.000 toneladas anuales de rechazo municipal suponen 300.000 euros al año solo en impuesto estatal, antes de contar transporte, canon de vertido o el coste de oportunidad de la celda. El detalle de esa curva de costes está en nuestro análisis sobre el coste real del vertido por tonelada hasta 2030.

Riesgo regulatorio

El tercer coste es el más difícil de cuantificar y el que más pesa en un consejo de administración: el riesgo de que el modelo de negocio basado en el vertido deje de ser viable antes de que termine la concesión.

Los objetivos de 2030 y 2035 que cambian el modelo

La Directiva (UE) 2018/850, que modificó la Directiva de vertederos, fija dos hitos que afectan directamente a los grandes gestores:

  • A partir de 2030, los Estados miembros deben esforzarse para que los residuos aptos para el reciclado u otro tipo de valorización, en particular los municipales, no se admitan en vertedero, salvo que el vertido sea la mejor opción ambiental.
  • Para 2035, los residuos municipales depositados en vertedero no deben superar el 10 % del total generado, en peso.

En España, el marco nacional recoge una senda intermedia: un máximo del 40 % de residuos municipales a vertedero en 2025, del 20 % en 2030 y del 10 % en 2035. Para un gestor cuyo negocio depende del volumen enterrado, la conclusión es clara: el volumen que entra en celda va a bajar por obligación, no por elección. La pregunta es si esas toneladas se pierden o se reconvierten en otra línea de negocio. Lo desarrollamos en qué exige la UE para el vertido cero en 2035 y cómo prepararse.

Cómo la pirólisis convierte el coste en ingreso

La pirólisis descompone térmicamente el plástico en ausencia de oxígeno. No lo quema: rompe sus cadenas largas y las convierte en moléculas más cortas. El resultado son tres productos: aceite de pirólisis, gas y un residuo sólido carbonoso o char. Si quieres repasar el proceso desde cero, la guía sobre qué es la pirólisis de residuos plásticos lo explica paso a paso.

Para el gestor, el cambio es de signo. Antes, cada tonelada de rechazo plástico era una salida de caja: impuesto, celda y riesgo. Con una planta de pirólisis, esa misma tonelada alimenta un proceso cuyo producto principal tiene comprador industrial.

Las fuentes de ingreso

  1. Venta del aceite de pirólisis. Es el producto principal y se destina a la industria como materia prima o combustible. Más detalle en qué productos genera la pirólisis y para qué sirven.
  2. Créditos ambientales. Cuando el output está certificado bajo esquemas como ISCC PLUS, el contenido circular tiene un valor adicional en la cadena de suministro.
  3. Costes evitados. Impuesto de vertido, transporte y consumo de celda que dejan de producirse.
  4. Autoconsumo energético. El gas generado se puede aprovechar en el propio proceso.

La suma de ingreso nuevo y coste evitado es lo que convierte el proyecto en una línea de negocio estable, no en un gasto ambiental más.

Defensa de la concesión y del complejo ambiental

Muchos grandes gestores operan bajo concesión pública o contratos de larga duración con ayuntamientos y mancomunidades. Esos contratos se revisan, se prorrogan o se vuelven a licitar. En esa negociación, el gestor que llega con una solución de valorización para el rechazo tiene una posición más sólida que el que solo puede ofrecer más celda.

Qué aporta la pirólisis al complejo

  • Cumplimiento verificable de la jerarquía de residuos y de los objetivos de reducción de vertido.
  • Más años de vida útil para la celda existente, aplazando inversiones en nuevas fases.
  • Integración física en un complejo que ya dispone de terreno, autorizaciones, accesos, báscula y logística de entrada de residuos.
  • Un relato público diferente: el complejo deja de ser solo el lugar donde se entierra y pasa a ser donde se transforma.

La pirólisis no compite con la recogida selectiva ni con el reciclado mecánico. Trabaja aguas abajo, con lo que ellos rechazan. Tampoco es incineración: el objetivo es obtener productos, no energía a partir de la combustión del residuo. La diferencia está explicada en pirólisis frente a incineración.

Un caso real: Córdoba y Sadeco

En 2025, Nantek firmó un acuerdo con Sadeco, la empresa municipal de saneamientos de Córdoba, y con el Ayuntamiento de la ciudad para valorizar residuos plásticos mediante pirólisis. El proyecto se plantea por fases:

Fase Capacidad Inversión
Primera fase 16.000 toneladas al año 22 millones de euros
Ampliación prevista Hasta 54.000 toneladas al año 65 millones de euros en total

El caso ilustra el planteamiento que aquí se describe: un gestor público con un flujo estable de rechazo, una primera fase dimensionada con prudencia y un crecimiento modular a medida que se consolida la operación.

Cómo lo resuelve Nantek

Un gestor de residuos no necesita una tecnología suelta. Necesita un proyecto completo que no comprometa su balance ni su operación diaria. Por eso Nantek plantea un modelo integral:

  • Tecnología validada. Pirólisis térmica sin catalizadores, con agentes reactivos de desarrollo propio. Admite plástico mezclado sin separación previa por tipos, que es precisamente el perfil del rechazo. La tecnología se ha validado desde 2022 en la planta industrial del Puerto de Bilbao con plásticos de distintas procedencias.
  • Plantas modulares de 1.500 a 16.000 toneladas al año, dimensionadas según el volumen real de rechazo.
  • EPC llave en mano con alcance y precio cerrados.
  • Financiación estructurada de hasta el 70 % del proyecto.
  • O&M con control remoto y software propio.
  • Offtake: compra garantizada del 100 % del producto con contratos a largo plazo.
  • Créditos ambientales: Nantek gestiona las certificaciones y cede al cliente parte del beneficio neto.

Nantek cuenta con certificaciones ISCC, ISCC PLUS y CGN, y con registro ECHA. Puedes ver cómo encajan las piezas en el detalle de cómo se financia una planta de pirólisis.

Qué datos hacen falta para evaluar el proyecto

Un diagnóstico serio parte de datos del propio gestor, no de supuestos genéricos:

  • Toneladas anuales de rechazo plástico y su estacionalidad.
  • Composición aproximada: tipo de plástico, humedad, contenido en impropios.
  • Capacidad restante de la celda y horizonte de agotamiento.
  • Coste actual por tonelada: impuesto, canon, transporte.
  • Terreno, autorizaciones y servicios disponibles en el complejo.
  • Plazo y condiciones de la concesión o del contrato vigente.

Con esa información se dimensiona la planta, se estima el output y se construye el caso financiero.

Preguntas frecuentes sobre pirólisis para vertederos y grandes gestores

¿Qué tipo de plástico admite la pirólisis de Nantek?

Plástico mezclado, sin necesidad de separarlo previamente por tipos. Es el perfil habitual del rechazo de plantas de tratamiento y vertederos.

¿Cuánto paga hoy un vertedero por cada tonelada de rechazo?

El impuesto estatal es de 30 euros por tonelada para rechazos de residuos municipales y de 40 euros para residuos municipales sin tratar, en vertedero de no peligrosos. Las comunidades autónomas pueden aumentarlo. A eso se suman canon, transporte y consumo de celda.

¿Qué exige la UE para 2035?

Que los residuos municipales depositados en vertedero no superen el 10 % del total generado. Además, desde 2030 los Estados deben procurar no admitir en vertedero residuos aptos para reciclado u otra valorización.

¿El gestor tiene que financiar toda la planta?

No. Nantek ofrece financiación estructurada de hasta el 70 % y un contrato EPC con precio cerrado.

¿Quién compra el aceite de pirólisis?

Nantek garantiza la compra del 100 % del producto mediante contratos a largo plazo, lo que da visibilidad al ingreso.

¿Hay algún proyecto en marcha con un gestor público?

Sí. En Córdoba, con Sadeco y el Ayuntamiento: una primera fase de 16.000 toneladas al año y una ampliación prevista hasta 54.000 toneladas al año.

Si gestionas un vertedero, una planta de tratamiento o un complejo ambiental y quieres saber cuánto vale tu rechazo plástico en lugar de cuánto te cuesta, solicita un diagnóstico a Nantek. Analizamos tu volumen, tu coste actual y el encaje de una planta modular en tu instalación.