Cuando se habla de pirólisis de residuos plásticos se suele pensar solo en eliminar el residuo. Pero su verdadero valor está en lo que produce. El proceso no destruye el plástico: lo transforma en varios productos con valor industrial y energético. Veamos cuáles son y para qué sirven.

Aceite de pirólisis

Es el producto principal y más valioso. El aceite de pirólisis es un líquido similar a un combustible que se obtiene al condensar los vapores generados en el reactor. Tiene dos grandes salidas:

  • Como materia prima: puede emplearse en la industria petroquímica para fabricar nuevos productos, cerrando el ciclo del plástico.
  • Como fuente de energía: funciona como combustible alternativo en aplicaciones industriales.

Su calidad y trazabilidad son clave para poder certificarlo y comercializarlo con valor añadido.

Gas no condensable

Durante el proceso se genera también un gas de síntesis que no se condensa en líquido. En una planta bien diseñada, este gas se reutiliza para alimentar el propio reactor, reduciendo el consumo energético externo y mejorando la eficiencia global del sistema.

Char (residuo carbonoso)

El char es la fracción sólida que queda tras la descomposición. Es un material carbonoso que, según su composición, puede tener distintas aplicaciones industriales, desde usos energéticos hasta su valorización como material.

De residuo a tres recursos

La gran ventaja de la pirólisis es que convierte un único residuo problemático en tres salidas aprovechables. En lugar de pagar por enterrar el rechazo plástico, se genera valor a partir de cada fracción.

En Nantek diseñamos el modelo completo en torno a estos productos: no solo la planta, sino también la compra garantizada del output y la gestión de su certificación.

¿Quieres saber qué productos generaría tu residuo y cuál es su valor? Habla con nuestro equipo.